Hace varios días que me persigue una duda existencial. Debo aclarar que mi escasa preparación filosófica y mi limitado conocimiento sobre la televisión actual en poco me ayudan a resolverla. La duda es esta:

Otro siglo y seguimos, acá, conversando...
Hace varios días que me persigue una duda existencial. Debo aclarar que mi escasa preparación filosófica y mi limitado conocimiento sobre la televisión actual en poco me ayudan a resolverla. La duda es esta:
Puede que me equivoque. No suelo ver Susana Giménez, de modo que puede que todo sea una mala interpretación mía. Lo que sé con seguridad es que ayer me molestó la innecesaria ostentación que tuvo lugar mientras la diva jugaba un bueno de truco con González Oro. Lo que percibí es mínimo, y quizá, para muchos, irrelevante. Pero a mí me molestó. Los dos conductores jugaban por plata. De 300 $, el negro dobló la apuesta a 600. Y cuando hubo de poner los billetes en la mesa, sacó sus dólares de la billetera. Parece ser que Susana había ganado ya un partido anterior. Cuando el negro Oro le dijo que tendría que haber donado la plata, ella aclaró que se la había quedado para ella. Lo propio haría él.
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